La moneda en plata pura de tres onzas (con un valor nominal de 50 dólares canadienses) tenía un coste de unos 1.000 euros y además de su pintoresca forma contaba con otra peculiaridad: Lleva engastado un diamante de 0.20 quilates manufacturado por Forevermark (filial de De Beers), procedente de la mina Víctor, una explotación de los territorios del noroeste canadiense que el grupo minero abandonó en 2019.

Entre otros elementos la moneda lleva grabado en su tabla un busto de la reina Isabel II de Inglaterra como homenaje del país a la Commonwealth, a la que aún pertenece.